GERTRUDIS BOCANEGRANació en Pátzcuaro, Michoacán en 1765 y muere en la misma ciudad el 11 de noviembre de 1818.
Heroína insurgente, quizá no tan conocida como Josefa Ortiz de Domínguez o Leona Vicario, digno ejemplo del importante papel desempeñado por la mujer en la Independencia. Gertrudis Bocanegra procedía de una familia española dedicada al comercio y con los recursos económicos necesarios para proporcionarle una vida cómoda. Se casó con un alférez de los ejércitos reales apellidado Lazo de la Vega, con quien procreó un hijo.
Heroína insurgente, quizá no tan conocida como Josefa Ortiz de Domínguez o Leona Vicario, digno ejemplo del importante papel desempeñado por la mujer en la Independencia. Gertrudis Bocanegra procedía de una familia española dedicada al comercio y con los recursos económicos necesarios para proporcionarle una vida cómoda. Se casó con un alférez de los ejércitos reales apellidado Lazo de la Vega, con quien procreó un hijo.
Simpatizante de las ideas de Independencia que se gestaron a principios del siglo XIX en la Nueva España, Gertrudis Bocanegra se mantuvo informada de todos los acontecimientos que tanto en Europa como en la colonia vendrían a desencadenar la lucha libertaria. Así, cuando Miguel Hidalgo y Costilla e Ignacio Allende proclamaron la Independencia en el pueblo de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, Gertrudis convence a su esposo y a su hijo de unirse a los insurrectos. Al pasar la columna insurgente por Valladolid, en octubre de ese mismo año, padre e hijo se agregan a las fuerzas rebeldes.
A pesar de ser mujer --y esto se dice en la medida que las mujeres de la Nueva España pocas veces podían acceder a la educación-- Gertrudis Bocanegra fue lectora de los principales autores de la Ilustración, por lo que cuando estalló la guerra de independencia se adhirió a ella. Sirvió como correo de los insurgentes en la región de Pátzcuaro y Tacámbaro. Fue muy hábil al armar una red de comunicación entre las principales sedes de la rebelión independentista. Uno de sus hijos se unió a las filas de Miguel Hidalgo y Costilla al iniciar la guerra de Independencia. Tanto él como su esposo perecieron en la guerra.
Meses después, Gertrudis Bocanegra se convirtió en una viuda y además también perdió a su hijo. Sin embargo, sabía que era una más de tantas mujeres que se encontraban en el mismo caso y lo de mayor significación, su amor por la libertad y su convicción independentista fueron más fuertes que su dolor.
Meses después, Gertrudis Bocanegra se convirtió en una viuda y además también perdió a su hijo. Sin embargo, sabía que era una más de tantas mujeres que se encontraban en el mismo caso y lo de mayor significación, su amor por la libertad y su convicción independentista fueron más fuertes que su dolor.
Se incorporó a los insurgentes y se le envió a Pátzcuaro, donde colaboró con la causa aportando noticias, dinero, víveres y pertrechos de guerra, además de facilitar su casa para que se llevaran a cabo las reuniones de los partidarios del movimiento.
Delatada a las autoridades, la apresaron en 1818. Durante el proceso que se le siguió fue presionada para que denunciara a los conjurados, pero ella demostró una vez más su singular valor y no descubrió a nadie. Los partidarios de la insurgencia en Pátzcuaro quedaron a salvo.
Delatada a las autoridades, la apresaron en 1818. Durante el proceso que se le siguió fue presionada para que denunciara a los conjurados, pero ella demostró una vez más su singular valor y no descubrió a nadie. Los partidarios de la insurgencia en Pátzcuaro quedaron a salvo.
Los realistas la condenaron a muerte y la sentencia se cumplió en el mismo Pátzcuaro.
Gertrudis Bocanegra viuda de Lazo de la Vega no permitió que el miedo la venciera en el último momento. Segundos antes de morir arengó al pelotón de fusilamiento y a las personas que presenciaron su ejecución, para que se unieran a la causa de la libertad.
Gertrudis Bocanegra viuda de Lazo de la Vega no permitió que el miedo la venciera en el último momento. Segundos antes de morir arengó al pelotón de fusilamiento y a las personas que presenciaron su ejecución, para que se unieran a la causa de la libertad.


